Una integración centroamericana a la altura del Siglo XXI

31 Octubre 2017

 


Centroamérica abandona las viejas recetas y adapta sus esfuerzos por integrarse económicamente para aprovechar mejor el contexto global contemporáneo.

La globalización ha transformado el contexto económico, financiero y laboral del mundo en las últimas décadas. Centroamérica ha reconocido la importancia de posicionarse en el panorama global, como un punto de partida para avanzar en sus objetivos de desarrollo económico y social, consolidando así la integración regional y su incorporación a los mercados internacionales.

Los países que forman parte del proceso de integración económica de Centroamérica han comprendido que es necesario aprovechar todas las oportunidades de desarrollo económico que están a su alcance. Para ello, estratégicamente se han planteado sacar provecho de las complementariedades y cercanías entre sus economías. El proceso idóneo para concretarlo de una forma eficiente, es a través de la integración económica centroamericana. Esto traerá una transformación en la capacidad productiva y la generación de oportunidades de la región.

Tomando en cuenta este contexto, y aprovechando la institucionalidad existente, los países han definido que la integración regional es una prioridad de su gestión en políticas de desarrollo económico y continúan comprometidos políticamente para avanzar en las bases consolidadas de la integración centroamericana.

Recientemente, esto ha permitido que se acelere el avance hacia la Unión Aduanera Centroamericana y la implementación de una Estrategia Centroamericana de Facilitación del Comercio (EFCC). Estas medidas, prioritarias como son, contribuirán a acelerar la gradual integración de las economías de la región y a consolidar la adaptación de experiencias y mejores prácticas comerciales a nivel regional.

Existen distintos modelos de integración regional a nivel mundial, y a pesar que algunos son más exitosos que otros, ninguno debe ser aplicado en la región como una receta unívoca. Al contrario, y como ha demostrado el avance de los proyectos en Centroamérica para facilitar la integración económica y el libre comercio -y como ha quedado demostrado por la flexibilidad que han adoptado los acuerdos de cooperación multilateral- es tiempo de buscar soluciones prácticas a los problemas de larga data.

En este contexto, la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), en su posición de acompañar a los países de la región en sus esfuerzos por consolidar la unión económica, juega un rol instrumental en la definición de una hoja de ruta pragmática y viable. En este mundo globalizado, que además cambia con cada vez mayor velocidad, el imperativo es adaptarse y aprovechar las ventajas de cada país. Por lo anterior, el trabajar en estrecha colaboración entre países vecinos, posicionará a la región como actores más relevantes en el plano internacional.

La integración económica y el desarrollo en Centroamérica: Un debate de décadas

El inicio del proceso de integración en Centroamérica se inscribe en el debate más amplio, de mediados de siglo pasado, sobre el modelo de desarrollo económico para sacar adelante a América Latina y el Caribe. En un contexto donde la industrialización por sustitución de importaciones se encontraba en auge, en el período entre las décadas de los 50s y 70s, el impulso inicial a la integración centroamericana tuvo la necesidad de ampliar el mercado y permitir que la industrialización ocurriera en el plano regional. Esto con el objetivo de generar un mercado suficientemente amplio para generar economías de escala.

Este objetivo marcó el avance rápido y decidido en los primeros años del proceso de integración económica – el crecimiento del total del comercio intrarregional pasó de un 6.8 % en 1960 a un 26.0% en 1968.

En efecto, ventajas iniciales como la fortaleza del comercio intrarregional -siendo en el 2017 Centroamérica el segundo socio comercial de la región- se mantienen hasta ahora. La robustez de la economía regional ha incrementado a pesar de que en la década de los 80s y especialmente en el relanzamiento del proceso de integración centroamericana, luego de los acuerdos de paz, la integración centroamericana apuntara hacia un nuevo paradigma. Desde entonces, se dio principal importancia a la apertura comercial y la generación de lazos más profundos con terceros mercados.

Hoy contamos con relaciones comerciales profundas con socios tradicionales como Estados Unidos, pero también, crecientemente con la Unión Europea, otros países latinoamericanos como Chile, Colombia, México y Perú y algunas potencias asiáticas, como Corea del Sur, Japón, Singapur, Taiwán y más recientemente, China. El intercambio comercial total de Centroamérica, es decir la suma de sus exportaciones e importaciones, equivale a un 38.4 % del Producto Interno Bruto (PIB) regional, y un 76.7 % del total de exportaciones de Centroamérica se exporta al amparo de un acuerdo comercial preferencial.

Los desafíos actuales: ¿Cómo aprovechar mejor la apertura comercial?

Con esta apertura comercial consolidada, Centroamérica enfrenta un reto doble. En primer lugar, profundizar las relaciones entre las economías del propio subsistema de integración económica para fomentar los encadenamientos regionales y asegurar esas economías de escala que buscamos desde los inicios del proceso. En segundo lugar, subir en la escalera del valor agregado y fomentar una participación en los escaños más altos de las cadenas de valor global.

Uno de los desafíos más importantes que se han detectado en los últimos años es el alto costo y tiempo que supone transportar bienes de un país a otro en la región. El Banco Mundial estima que un 12 % del valor de los bienes de consumo en Centroamérica está asociado a la utilización de procedimientos de control e infraestructura inadecuados. El transporte de bienes tiene un promedio lento de velocidad para trasladarse a través de la región, y en cuanto a costos, circular por las rutas centroamericanas tiene un costo elevado por tonelada-kilómetro, cuando en países desarrollados el costo es mucho menor.

El problema es multidimensional. Es importante mejorar los procesos y reducir la tramitología engorrosa, crear sistemas más eficientes de manejo de información para facilitar la gestión de riesgo más inteligente, y crear mecanismos de comunicación entre las distintas instituciones de control fronterizo.

Tomando cuenta de esta situación, los presidentes de Centroamérica instruyeron al Consejo de Ministros de Integración Económica (COMIECO) diseñar e implementar la Estrategia Centroamericana de Facilitación de Comercio y Competitividad (EFCC), aprobada desde 2015 y que busca promover la gestión coordinada de fronteras en los países de la región. Este paradigma, impulsado originalmente por la Organización Mundial de Aduanas, busca mejorar los procedimientos de recaudación, control, seguridad fronteriza y la facilitación del tránsito de personas y mercancías.

La Estrategia contempla varias medidas de largo plazo para aplicar estándares internacionales en la gestión del comercio, que incluyen el uso de la tecnología para facilitar el intercambio de información, la implementación de controles más efectivos, mayor grado de transparencia y coordinación en la actividad de los órganos de control involucrados, y la reforma de la infraestructura fronteriza.

Más allá de esto, sin embargo, se contempla una serie de medidas de corto plazo que buscan empezar a entregar resultados de forma más inmediata. Entre estas se incluyen declaración anticipada de mercancías, la agilización de los trámites migratorios, la transmisión anticipada de certificados de sanidad, así como dos medidas para facilitar la seguridad y el monitoreo más efectivo de los tránsitos.

Como parte esencial de la Estrategia, la SIECA bajo mandato del COMIECO está desarrollando los trabajos para crear la Plataforma Digital del Comercio Centroamericana (PDCC). Esta plataforma, esencialmente, tiene como objetivo atender los procesos y facilitar el intercambio de información sobre procedimientos aduaneros, migratorios y otros relacionados al comercio intrarregional. A través del uso de una plataforma que permita a los sistemas de cada país comunicarse entre sí, y posteriormente, que integre la totalidad de trámites necesarios, se reducirá considerablemente el costo y tiempo necesario para transportar bienes y personas en Centroamérica.

Mejorar el desempeño logístico en estos aspectos, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), podría provocar un aumento de entre 1.4% y 3.0% del PIB regional, y un crecimiento de las exportaciones totales de entre 4.2% y 11.9%. Como parte de un proceso más integral, esto facilitaría la actividad comercial, y elevaría los niveles de inversión, recaudación y empleo en la región.

El proceso de facilitación comercial que emprendió la región es parte de un esfuerzo más amplio para consolidar la Unión Aduanera Centroamericana -tarea pendiente desde el propio establecimiento del esquema de integración regional- y que ahora cuenta con el aporte de Guatemala y Honduras, tras su decisión por acelerar el proceso en forma bilateral.

Lecciones aprendidas y el futuro de la Integración Centroamericana

Si bien la integración económica centroamericana es un proceso de larga data, éste se ha acelerado y se ha vuelto más activo, dinámico y – quizás lo más importante ¬– proactivo. Tanto la EFCC como la Unión Aduanera son ejemplos recientes de políticas de integración económica que los países impulsan exitosamente. Ello se debe a la sinergia de tres instituciones clave que inciden directamente en la consecución de los objetivos: a nivel presidencial, ministerial y secretarial.

Durante décadas, las entidades de los gobiernos nacionales involucradas en comercio trabajaban juntas, pero no con una visión compartida. Cada entidad defendía ferozmente su ámbito de competencia con argumentos que casi siempre terminaban en temas de soberanía nacional. Sin embargo, la celeridad que ha adoptado el proceso se debe a que se han alineado tres entes que comparten una visión y han inyectado de dinamismo al proceso:

  • una Cumbre de Presidentes convencidos que la integración económica es una alternativa viable para el desarrollo de sus pueblos;
  • un Consejo de Ministros de Integración Económica (COMIECO) comprometido con los fines integracionistas;
  • una Secretaría, la SIECA, con la experiencia y la capacidad técnica para cumplir eficientemente las instrucciones del COMIECO;

Esta alineación de visiones ha permitido una transformación en la forma de trabajo en el subsistema de integración económica, derivando en mandatos claros de la Cumbre de Presidentes, que han demostrado ser esenciales para avanzar en el objetivo de profundizar la integración económica. El éxito sostenido de estos esfuerzos en los próximos años dependerá de que estas tres fuerzas sigan sumando y contribuyendo para la continuidad del proceso de integración, como una de las plataformas esenciales para impulsar el desarrollo de todos los centroamericanos.



 

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