La Secretaría General de la Comunidad Andina, mediante Resolución 1999, del 20 de abril de 2018, se pronunció sobre las tasas entendidas como la contraprestación exigible por el servicio prestado por las autoridades aduaneras y que corresponde al costo aproximado de dichos servicios, conforme al artículo 73 del Acuerdo de Cartagena y  al artículo 2 de la Decisión 671: 

 

  • De conformidad con el artículo 73 del Acuerdo de Cartagena, se entiende por gravámenes los derechos aduaneros y cualquier otro recargo de efectos equivalente que incidan sobre las importaciones, no quedando comprendidos en este concepto las tasas y recargos análogos cuando correspondan al costo aproximado de los servicios prestados.

 

  • Por su parte, en el artículo 2 de la Decisión 671 se define “tasas” como “la contraprestación exigible por el servicio efectivamente prestado por las autoridades aduaneras y que corresponde al costo aproximado por dichos servicios.”

 

  • Sobre la definición de tasas, el TJCAN, en el Proceso 12-AN-99, ha establecido pautas para saber bajo qué circunstancias, y de manera excepcional, se pueden cobrar tasas en la Comunidad Andina, en un contexto de libre circulación de mercancías:

 

‘(…) el concepto de gravamen, tal como lo considera el Acuerdo de Cartagena, sólo tenga en la práctica, una excepción, cual es la referente a las tasas y recargos análogos, los cuales no quedan comprendidos dentro de dicho concepto pero con la condición ineluctable de que tales tasas o recargos correspondan al costo aproximado de los servicios que se le prestan al importador, en relación con el hecho mismo de la importación. Se trata, de que los Países Miembros puedan razonablemente recuperar a través de este mecanismo los costos que asumen al facilitar las operaciones de importación mediante el concurso de su infraestructura física y administrativa. (…)’[énfasis añadido]

 

  • De lo anterior, se observa que la lógica que existe detrás para el cobro de tasas en la Comunidad Andina, es que los Países Miembros puedan recuperar razonablemente los costos incurridos en implementar actividades que faciliten las operaciones de importación, a través del cobro de una tasa. De allí que el establecimiento de la tasa deba corresponder necesariamente al costo aproximado de los servicios que se prestan al importador”.

 

Conforme a los criterios desarrollados por el TJCAN, la Secretaría General de la CAN evaluó si la tasa de servicio de control aduanero (TSCA) aplicada por uno de los Países Miembros, corresponde al “costo aproximado del supuesto servicio efectivamente prestado” al importador, concluyendo, después de efectuado el análisis del caso, que la TSCA constituye un gravamen en los términos del artículo 73 del Acuerdo de Cartagena, que desnaturaliza el Programa de Liberación de la CAN. Esta conclusión se sustenta en lo siguiente:

 

  • “ Se constató que el cobro de la TSCA no corresponde a un servicio efectivamente prestado al importador; puesto que: se ha evidenciado que el control aduanero no es una actividad directa y únicamente vinculada a las operaciones de importación; no se ha demostrado que el SENAE haya implementado servicios con el objeto de facilitar las operaciones de importación; y, se ha constatado que la aplicación de dicha tasa es de carácter obligatorio y no optativo.

 

  • Se constató que el cobro de la TSCA no se estableció en función al costo aproximado del supuesto servicio prestado al importador, al evidenciarse que el monto de dicha tasa se calcula en función al peso y a la clasificación arancelaria de las mercancías importadas, obteniéndose finalmente tasas diferenciadas en cada operación de importación.”

 

Debido a lo anterior, la Secretaría General de la Comunidad Andina declaró que la tasa de servicio de control aduanero establecida y aplicada por uno de los Países Miembros de la CAN constituye un gravamen conforme a lo dispuesto por el Acuerdo de Cartagena, que inciden sobre la importación de productos originarios del territorio de los Países Miembros y; por lo tanto, vulneraría el Programa de Liberación de la Comunidad Andina establecido en el Acuerdo de Cartagena y concedió un plazo de diez (10) días hábiles para que la medida fuera retirada. (ver: http://www.comunidadandina.org/Normativa.aspx?GruDoc=08)

Mediante sentencia 01-AN-2015 del 23 de agosto de 2018, el Tribunal de Justicia, al pronunciarse sobre la legalidad de la Resolución 1762 de la Secretaría General, destacó las características de las salvaguardias previstas en el Acuerdo de Cartagena y a continuación se refirió a la salvaguardia por devaluación monetaria prevista en el artículo 98 de dicho Acuerdo.

 

El Tribunal manifestó que las salvaguardias en la CAN tienen unos elementos comunes en todas las modalidades reguladas por el Acuerdo de Cartagena, basado en el análisis sobre los pronunciamientos previos del Tribunal en la materia. Conforme a dicho estudio, el Tribunal señala en su sentencia que se advierten como características comunes a todas las modalidades de salvaguardias (por desequilibrio en la balanza de pagos, por cumplimiento del programa de liberación, de productos específicos y por devaluación monetaria) las siguientes:

 

  • Son medidas de naturaleza correctiva;
  • Son medidas de carácter transitorio;
  • Son medidas de carácter excepcional por lo que están sujetas a una interpretación restrictiva, y solo pueden ser conferidas en estricto cumplimiento de todos y cada uno de sus requisitos.
  • Les es exigible el requisito de la relación causal. Ello es así debido a la naturaleza correctiva de todas estas medidas. Al ser las salvaguardias, medidas correctivas, lo que buscan corregir se encuentra vinculado con aquello que causa el daño o la amenaza de daño. Las importaciones o el incremento de determinadas importaciones tienen que ser el hecho causal, o contribuir como hecho causal, del daño o amenaza de daño, siendo que este daño puede ser el desequilibrio de la balanza de pagos global, los perjuicios graves a la economía del país, la perturbación en la producción nacional, o la alteración de las condiciones normales de competencia, según la salvaguardia de que se trate.
  • Deben ser proporcionales al hecho que las genere. Esto significa que se procurará que no afecten el comercio de los productos incorporados al programa de liberación. No podrán implicar una disminución de las importaciones del producto o productos de que se trate (con respecto a los doce meses anteriores); se deberá garantizar el acceso de un volumen de comercio no inferior al promedio de los últimos 3 años o no podrán significar una disminución de los niveles de importación existentes antes de la devaluación, según la salvaguardia de que se trate.

 

Después de analizar estos elementos comunes, el Tribunal se centra en el análisis de la salvaguardia por devaluación monetaria prevista en el artículo 98 del Acuerdo de Cartagena para dejar en claro que:

 

La devaluación monetaria es una medida de política económica que adopta un Gobierno para impulsar las exportaciones de su país, ya que el precio internacional de la producción local se reduce y el exportador recibe más unidades de moneda nacional por cada divisa extranjera. Según el Tribunal:

 

“La devaluación señalada en el artículo 98 del Acuerdo de Cartagena debe ser efectuada por un País Miembro y alterar las condiciones normales de competencia, teniendo en cuenta lo anterior, la Secretaría General en el acto acusado, realizó un análisis sobre los regímenes cambiarios en Ecuador, Colombia y Perú y concluye que efectivamente existió una depreciación del peso colombiano y el nuevo sol peruano debido a circunstancias exógenas a la voluntad de los bancos centrales, razón por la cual no se cumple el primer requisito establecido en la norma andina, consistente en la existencia de una devaluación como consecuencia de una política monetaria, para la aplicación de la salvaguardia cambiaria”.

 

El Tribunal después de pronunciarse sobre todos los extremos planteados en la demanda, resolvió declarar infundada la demanda contra la Resolución 1762 de la Secretaría General de la Comunidad Andina (ver: http://www.comunidadandina.org/DocOficialesFiles/Gacetas/Gaceta%203369.pdf)

El 15 de agosto de 2018 el Órgano de Apelación de la OMC profirió el informe en el caso de Indonesia – Salvaguardia sobre determinados productos de hierro o acero.

 

El Órgano de Apelación afirmó que los alegatos en contra de Indonesia en el Acuerdo sobre Salvaguardias deberían ser descartados bajo el entendido que el cargo bajo análisis no era en realidad una “medida de salvaguardia”.

 

Todas las partes reclamantes alegaron que la carga cobrada por Indonesia al hierro y al acero era una medida de salvaguardia, pero el Órgano de Apelación rechazó esta posición. En su lugar, el Órgano de Apelación sostuvo un alegato diferente y consideró que la carga era en realidad una violación al principio de Nación más Favorecida del GATT de 1994.

 

Esta decisión es importante en la medida que refuerza el principio bajo el cual los Grupos Especiales de la OMC deben realizar un análisis independiente sobre si un determinado Acuerdo de la OMC resulta aplicable a un caso concreto. Adicionalmente, los Grupos Especiales no están atados por ninguna de las posiciones que sostengan las partes de la disputa.

 

La disputa fue inusual en la medida que el Órgano de Apelación rechazó la posición conjunta de las partes demandantes (Taipei Chino y Vietnam) y de la parte demandada de que la medida bajo análisis era una salvaguardia. Por un lado, Indonesia realizó una investigación bajo su legislación de salvaguardia y notificó el resultado de la carga resultante al Comité de Salvaguardias de la OMC. Por otro lado, todas las partes de la disputa consideraron que el Acuerdo sobre Salvaguardias resultaba aplicable, sin embargo diferían sobre si la carga de Indonesia era compatible con dicho Acuerdo.

El Órgano de Apelación por su parte consideró que el Acuerdo sobre Salvaguardias no era aplicable en la medida que Indonesia no tenía ninguna obligación arancelaria bajo el artículo II respecto a aquellos productos a los cuales les era aplicable la medida.

 

Inicialmente, el Grupo Especial consideró que el Acuerdo sobre Salvaguardias define una “medida de salvaguardia”, en parte, como aquella que “suspende una obligación del GATT” o “retira o modifica una concesión del GATT”. Así pues, Indonesia era libre de imponer cualquier tipo de carga que considerara apropiada en estos productos que no se encontraban consolidados en su lista de concesiones y que, en el caso concreto, la carga impuesta “no suspendía, retiraba o modificaba las obligaciones de Indonesia bajo el artículo II”. Así pues, el Grupo Especial consideró que el Acuerdo sobre Salvaguardias no era aplicable y descartó todas las violaciones bajo dicho Acuerdo.

 

De la misma manera, el Órgano de Apelación sostuvo las constataciones del Grupo Especial señalando que “la imposición de cargas específicas no suspende las obligaciones de Indonesia bajo el GATT, y tampoco retira o modifica ninguna de las concesiones de Indonesia bajo el GATT”. Por lo tanto, no era una medida de salvaguardia.

 

Esta decisión resulta bastante relevante para las disputas actuales donde varios Miembros de la OMC demandaron los aranceles al acero y al aluminio impuestos por Estados Unidos bajo la sección 232. Los demandantes alegan, entre otras cosas, que la sección 232 resulta violatoria de las obligaciones de Estados Unidos bajo el Acuerdo de Salvaguardias. Por su parte, Estados Unidos ha rechazado que el Acuerdo de Salvaguardias sea aplicable a la disputa.

 

Sin perjuicio de lo anterior, el nuevo reporte del Órgano de Apelación en el caso de Indonesia simplemente refuerza la jurisprudencia existente de que los Grupos Especiales tendrán la última palabra sobre si una medida se encuentra cubierta por un Acuerdo de la OMC, incluyendo el Acuerdo sobre Salvaguardias. Las cargas de Indonesia fueron impuestas bajo la ley de salvaguardia de Indonesia y aun así no fueron consideradas medidas de salvaguardia de acuerdo con el Grupo Especial y el Órgano de Apelación (ver:

https://www.wto.org/english/tratop_e/dispu_e/cases_e/ds490_e.htm también ver comentario en: https://www.tradelawguide.com/documents/documents/Commentary-2018-08-15%20WTDS490ABR.pdf)

Bogotá, D.C., 12 de octubre de 2018.- Las exportaciones totales de Colombia hacia los mercados con los que el país tiene acuerdos comerciales vigentes han registrado un aumento del 14% promedio anual, entre 2000 y 2017, al tiempo que las ventas externas al mundo en general se incrementaron -en el mismo periodo- 6,4% promedio anual.

 

Esta información se desprende del Informe sobre el Desarrollo, Avance y Consolidación de los Acuerdos Comerciales Vigentes elaborado por los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y de Hacienda y Crédito Público, que fue entregado al Congreso de la República en agosto pasado, así como a gremios y otros organismos, y que hoy se socializó en audiencia pública con organizaciones gremiales y sindicales, y la sociedad civil en general.

En el informe también se estableció que aunque desde hace cerca de 25 años el país inició el proceso de apertura económica, ésta no tuvo la profundidad suficiente que permitiera una participación mayor de Colombia en el comercio internacional.

Esto se refleja en varios indicadores como el de la relación de las exportaciones en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional, las que representan el 17,8% del PIB, muy por debajo de América Latina y El Caribe, que representan 21,4%, y del mundo, el 27,5%.

La relación de las importaciones con el PIB es del 18,5%, mientras que el de la región es de 20% y el del mundo 22%.

El análisis evidencia que el comercio con los países con acuerdo comercial vigente ha ganado participación en la torta, al pasar del 20% en el año 2000, al 66% en 2017.

Si bien vendiendo a los países con acuerdo comercial vigente hay más empresas y nuevos productos, Colombia debe hacer un mayor esfuerzo para diversificar la oferta exportable y depender menos de los bienes minero energéticos.

La viceministra de Comercio Exterior, Laura Valdivieso, quien lideró la audiencia, explicó que uno de los ejes de la política comercial del Gobierno del presidente Iván Duque es el aprovechamiento de los 16 acuerdos comerciales vigentes que tiene el país.

También, recordó que el mandato del Presidente es trabajar en el aprovechamiento de estos instrumentos. Para ello, se validará con los actores regionales la oferta exportable que ha identificado el ministerio.

El otro eje de trabajo es la facilitación del comercio, para lo cual ya se instaló la Mesa de Facilitación del Comercio, que ha sesionado en 4 oportunidades, identificando los aspectos que impiden que las operaciones comerciales fluyan con mayor agilidad, y definiendo acciones de mejora.

Además, hay un eje transversal a estos dos: la consolidación del comercio legal, que involucra la lucha contra el contrabando y el uso y fortalecimiento de las medidas de defensa comercial.

 

Fuente:

http://www.mincit.gov.co/publicaciones/41674/en_audiencia_publica_ministerio_de_comercio_entrego_informe_sobre_acuerdos_comerciales

Introducción:

En Colombia existen quince (15) Tratados de Libre Comercio vigentes, firmados con más de treinta países; si unimos nuestra población con la de cada uno de estos, estamos hablando de una suma muy importante de consumidores, volumen nada despreciable para que la industria Textil y de la Confección Colombiana pueda posicionar su oferta exportable y así aprovechar los tratados vigentes.   Cada Tratado viene con una serie de normas que permiten calificar como originarios los productos  Colombianos que al ser exportados, son beneficiados con exenciones tributarias, si cumplen con la normatividad  prevista. En este escrito haremos referencia a los Requisitos de Origen, y cómo estos impactan la cadena de suministro internacional de la Industria Textil y de la Confección. Inicialmente presentaremos las definiciones de los conceptos principales desde el punto de vista de los acuerdos y de la cadena de suministro internacional, para luego hacer un análisis de cómo aplicar esta normatividad en la cadena productiva del sector.

 

Definiciones:

 

  • Los Tratados de Libre Comercio:

 

Hablar de los Tratados de Libre Comercio y sobre todo de su impacto en un sector de la economía colombiana tan importante como el sector Textil y de la Confección, requiere en primer lugar, indagar sobre su significado, alcance y objetivo, para que a la luz de estas circunstancias se pueda vislumbrar su impacto en la producción y comercialización de bienes del sector textil en Colombia.

 De acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en respuesta a las preguntas frecuentes sobre el TLC, nos da la siguiente definición sobre los Tratados de Libre Comercio:

“…Es un acuerdo mediante el cual dos o más países reglamentan de manera comprehensiva sus relaciones comerciales, con el fin de incrementar los flujos de comercio e inversión y, por esa vía, su nivel de desarrollo económico y social. Los TLCs contienen normas y procedimientos tendientes a garantizar que los flujos de bienes, servicios e inversiones entre los países que suscriben dichos tratados se realicen sin restricciones injustificadas y en condiciones transparentes y predecibles.

Y en ese sentido, el valor agregado de los Tratados de Libre Comercio es la connotación legal que de cierto modo establece unos parámetros o estándares internacionales de comercio.”

 

Así las cosas, tal como lo indica la definición, se debe tener en cuenta que operar en el Comercio Internacional en virtud de un Tratado de Libre Comercio, es entender que se trata de cumplir con normas de tipo legal, a través de los flujos de producción y de comercio entre los diferentes países que han suscrito un TLC.  Y cuándo se indica el término “operar”, este comprende el proceso de importación, producción y exportación, de los productos partícipes en la cadena textil – confección, desde la obtención de las materias primas hasta la obtención del producto final, en donde cada uno de los países Parte que suscriben un TLC, y dependiendo del lugar desde donde opere en los flujos de comercio, tendrá fortalezas o debilidades para alcanzar las exigencias de dichos enunciados (regla de origen), pero debeerá ser a través del incremento de los flujos de comercio como dichas fortalezas se identifican y se mantienen, y las debilidades también se identifican para ver cómo superarlas.

 

  • La Cadena de Suministro:

 

Fernández afirma “La Cadena de suministro se refiere a las actividades y procesos que involucran a clientes y proveedores para que la mercancía sea producida y distribuida en las cantidades correctas, a los lugares correctos y a tiempo, con el fin de satisfacer los niveles de servicios requeridos por el consumidor. (Slate No 2).

 

Características de la Cadena de Suministro: “• Es dinámica e implica un flujo constante de información, productos y fondos entre las diferentes etapas. • El cliente es parte primordial de las cadenas de suministro. El propósito fundamental de las cadenas de suministro es satisfacer las necesidades del cliente. • Una cadena de suministro involucra flujos de información, fondos y productos. • Una cadena de suministro típica puede abarcar varias etapas que incluyen: clientes, detallistas, mayoristas/distribuidores, fabricantes, proveedores de componentes y materias primas. • Cada etapa de la cadena de suministro se conecta a través del flujo de productos, información y fondos. • No es necesario que cada una de las etapas esté presente en la cadena de suministro. • El diseño apropiado de la cadena de suministro depende de las necesidades del cliente como de las funciones que desempeñan las etapas que abarca.” (Slate No. 8)

 

Como se puede observar,  estas definiciones recogen el concepto dado por la OMC sobre los TLC,  que indica  la relación dinámica entre clientes y proveedores centrada en atender las necesidades de los mercados involucrados, sin desconocer los aspectos de tipo legal que se requieren para desarrollar los flujos de comercio entre los países que suscriben los acuerdos comerciales internacionales y que cada vez crecen en la medida que la dinámica internacional de las empresas igualmente crezca. Entonces será  la atención que la industria del sector Textil – Confección, imprima para atender los mercados que abren los TLC, lo que refleje el resultado de, si su flujo de comercio se ha incrementado o no, y para esto, se reitera, debe procurar  el cumplimiento de las normas de origen previstas para los productos de exportación, que apoyan un mejor costo esperado por los clientes y generan incrementos en los niveles de empleo y de desarrollo industrial.

 

  • Reglas de Origen de la mercancía

 

Como dice Pardo (2010, pág. 228-229), “La convención de Kyoto, define el “país de origen de las mercancías” como el “país donde las mercancías fueron producidas o fabricadas, de acuerdo con el criterio establecido para los efectos de la aplicación de la tarifa aduanera relativa a las restricciones cuantitativas o a cualquier otra medida al comercio.

“   El origen de la mercancía presenta la mayor importancia dentro del comercio, pues es indudable que muchas veces éste se liga con determinadas cualidades que se atribuyen a un país, territorio o zona geográfica tales como calidad, desarrollo tecnológico u otra serie de atributos que importan al momento de una decisión de adquisición. Por ello, el revelar el origen supone adicionalmente una función de protección al consumidor, quien en todo momento tiene el derecho de saber qué y de donde procede lo que esta adquiriendo. Ahora, en materia aduanera sirve, además, para determinar si una mercancía o producto originario o fabricado es o no objeto de derechos aduaneros. Así, un país o territorio aduanero no causara derechos de importación o exportación respecto de una mercancía que os originaria de si mismo, y seguramente tampoco lo hará en relación con aquellas mercancías naturales, o producidas, procedentes de un país con el que tengan un acuerdo de integración que origine un territorio aduanero ampliado y común, tal como sucede en el caso de las uniones aduaneras”. 

 

Dentro de las reglas de origen podemos encontrar otros conceptos no menos importantes que se pueden considerar como flexibilidades a la regla de origen y que permiten la evolución del tejido o prenda hacia su calificación de origen:

 

- De Minimis:

 

Es un porcentaje mínimo en peso, de fibras, hilados o tejidos, que, a pesar de no ser originarios de los países del tratado, participan en la producción de tejidos o prendas, sin que por esta situación los tejidos y/o prendas, pierdan la condición de originarios. Observamos los siguientes ejemplos:

 

  • TLC Col – Mx: 7% en peso
  • TLC Col – USA: 10% en peso, excepto Elastan

 

Este es un mecanismo que facilita la utilización de hilados o fibras en los tejidos o prendas, que generalmente permite ciertas condiciones del tejido como la elasticidad cuando se utiliza una fibra elastomérica o un hilado que destaca un dibujo o diseño en la ropa interior femenina.

 

 

- Acumulación:

 

Esta es una flexibilidad por medio de la cual los TLCs permiten la utilización de materias primas originarias de varios países y/o la ejecución de procesos productivos que se realizan igualmente en varios países, podríamos considerar las siguientes situaciones:

 

Intra - Acuerdo

El requisito de origen se cumple a partir de la sumatoria de materiales y/o procesos originarios de los países signatarios del tratado, de acuerdo con los requisitos previstos.

 

Acumulación extendida

Es aquella que permite a los miembros de un acuerdo, incluir insumos de terceros países no miembros, siempre que estos terceros tengan en común acuerdos vigentes con cada uno de los miembros del Acuerdo

 

EJ:   TLC Colombia – Canadá   Vs. TLC Perú – Canadá. Vs. TLC Colombia – Perú. En donde hay un importador que por ejemplo puede ser de Canadá, y el producto de exportación contiene materias primas y/o procesos que se hacen en Colombia y Perú, y dicho producto es exportado desde Colombia a Canadá.

 

Nota: A la fecha aún este tipo de acumulación, entre acuerdos, no ha sido autorizada por algún TLC vigente en Colombia.

 

Igualmente podemos considerar que hay TLCs que permiten el consumo o utilización de ciertos hilos producidos en terceros países, como los siguientes:

 

  • TLC Col – USA: permite el consumo del Nylon de México, Canadá, Israel
  • TLC Col- Mx: permite el consumo de Nylon texturizado de USA
  • TLC Alianza Pacífico: permite el consumo de Elastan de USA
  • TLC Col – Canadá: permite el consumo de Nylon de USA y/o México.

 

Fijémonos que el proceso de acumulación permite a la industria el aprovechamiento de las ventajas competitivas que un país tiene y del que otro(s) se puede(n) suplir.

 

Observemos cómo se define este concepto en el TLC Colombia – USA:

 

Capítulo Cuatro, Reglas de Origen y Procedimientos de Origen.

 

Artículo 4.5: Acumulación.

 

  1. Cada parte dispondrá que las mercancías o materiales originarios de una o más de las Partes, incorporadas a una mercancía en el territorio de otra Parte, se considerarán originarios del territorio de esa otra Parte.
  2. Cada parte dispondrá que una mercancía es originaria, cuando la mercancía es producida en el territorio de una o más de las Partes, por uno o más productores, siempre que la mercancía cumpla los requisitos del Artículo 4.1. y los demás requisitos aplicables a este Capítulo.

 

Escaso Abasto:

 

En relación con el proceso de proveeduría de las materias primas, algunos TLCs frente a la no producción o a la no disposición en cantidades suficientes o de un insumo específico, cuentan con un mecanismo de escaso abasto,  que  consiste en la autorización que los países firmantes de un tratado, luego de comprobar la falta de producción o la producción insuficiente mediante una autorización realizada por los países firmantes de un Acuerdo, luego de comprobar la falta de producción o la producción insuficiente, permitiendo que dicho insumo producido en un tercer país, se incorpore al bien de exportación sin que este pierda su condición de originario y goce así de las preferencias acordadas. Actualmente podemos observar los siguientes mecanismos según el TLC:

 

  • Colombia – USA: Short Supply
  • Colombia – México: Dispensa
  • Alianza Pacífico: Mecanismo de Desabastecimiento- CEA Comité de Escaso Abasto
  • Can – Perú: Mecanismo de Desabastecimiento.
  • ACE-72 (Colombia – Países de Mercosur) – Mecanismo de Desabastecimiento

 

Aquí hay un encuentro de demanda y oferta, en el sentido de que un productor de un bien de exportación requiere de un insumo y este no se produce en la región y un productor puede o no ofrecer dicho insumo o un sustituto que satisfaga la necesidad, también podría identificar una oportunidad para poder ofrecer el insumo en las cantidades y calidades requeridas en un futuro.

 

Se puede inferir que si los productos elaborados en un país exportador serán beneficiarios de las preferencias arancelarias, siempre que cumplan con las reglas de origen establecidas.  Es decir en consideración a que las reglas de origen califican los productos como originarias de un país, es fundamental que el proceso productivo esté lo cual debe estar suficientemente soportado con los documentos correspondientes a través de toda la cadena de suministro, en razón a que dichas normas de origen son de carácter legal.

 

Todo lo que hemos visto en los anteriores párrafos nos indica que la cadena de producción textil es impactada por las normas definidas a través de los Tratados de Libre Comercio, para poder calificar un tejido o prenda como originarios y así estén cobijados por los beneficios arancelarios acordados. Veamos que ocurre en cada una de las etapas del proceso textil- confección:

 

1. Diseño

 

El diseño es un punto de partida importante en la producción de las prendas de vestir, es un punto en donde la moda o una necesidad específica del tejido son atendidas, es aquí donde la cuota de creatividad de nuestros diseñadores e ingenieros textiles sale a flote.

 

Pues bien, imaginemos que un diseño de una tela o un encaje requiere de un hilado para resaltar un dibujo o darle una propiedad especial al tejido y para esto se requiere de un hilado especial, y ese hilado no es producido en los países firmantes del o lo(s) tratado(s) para los cuales se prevé exportar el tejido y/o la prenda y además no goza de flexibilidad alguna para su uso.

 

Son estas las razones por las cuales, se hace necesario tener mucho cuidado al revisar los requisitos de origen, porcentajes de composiciones de hilos permitidos de terceros países,  lo mismo que activar los mecanismos de escaso abasto previstos, si es necesario,  pues si el tejido o la prenda no cumplen con los requisitos de origen, la exportación no se podrá acompañar del correspondiente certificado de origen y en el país de destino tendrá que pagar el impuesto arancelario para terceros países. Por lo tanto, el esfuerzo del diseño se verá frustrado pues la prenda o el tejido pierden su condición de originaria y no gozarán de los beneficios arancelarios previstos en el acuerdo, y así su opción competitiva desde el punto de vista costo será desfavorable.

 

2. La proveeduría de materias primas:

 

Cuando la estrategia comercial de las empresas productoras de textiles y confecciones apunta hacia la atención de los mercados internacionales y surge la necesidad de acogerse a lo previsto en los TLCs, la primera pregunta que se deben hacer los productores y/o exportadores, es si las materias primas como,  hilados, tejidos o insumos, deben o no ser originarias de los países firmantes de los TLCs, para que el producto final de exportación  califique como originario.  Por lo cual, de la lectura cuidadosa a  la normatividad prevista en cada uno de ellos se desprende el proceso de compras y se activará  la producción o proveeduría a nivel local o a nivel internacional para el abastecimiento de las materias primas requeridas.

 

En el TLC Colombia – Estados Unidos, por ejemplo, un producto será originario, si:

 

Sección A: Reglas de Origen. Art. 4.1 Mercancías Originarias

“Una mercancía es originaria cuando:

a) La mercancía es obtenida en su totalidad o producida enteramente en el territorio de una o más de las Partes,

b) Es producida enteramente en el territorio de una o más de las Partes y,

  • i) Cada uno de los materiales no originarios empleados en la producción de la mercancía sufre el correspondiente cambio de clasificación arancelaria, especificado en el Anexo 4.1 o en el Anexo 3-A (reglas Específicas de origen del Sector textil y del Vestido) o
  • ii) La mercancía satisface cualquier requisito de valor de contenido regional,

c) La mercancía es producida enteramente en el territorio de una o más de las Partes a partir exclusivamente de materiales originarios.”

 

Mientras que para la Comunidad Andina, CAN, según el literal d) Artículo 2 del Capítulo II la decisión 416 del 30 de julio de 1997, un producto será originario, si:

 

“… d) Las que no se les ha fijado requisitos específicos de origen, cuando resulten de un proceso de ensamble o montaje siempre que en su elaboración se utilicen materiales originarios de los Países miembros y el valor CIF de los materiales no originarios no exceda el 50 por ciento del valor FOB de exportación del producto de exportación en el caso de Colombia, Perú y Venezuela, y el 60 por ciento del valor FOB de exportación del producto en el caso de Bolivia y Ecuador.

e) Las no comprendidas en el literal anterior, que no se les han fijado requisitos específicos de origen y en cuya elaboración se utilicen materiales no originarios cuando cumplan con las siguientes condiciones:

i) Que resulten de un proceso de producción o transformación realizado en territorio de un País Miembro; y

ii) Que dicho proceso les confiera una nueva individualidad caracterizada por el hecho de estar clasificadas en la NANDINA en partida diferente a la de los materiales no originarios;”

 

Observamos que las exigencias de origen son diferentes, mientras que en el TLC Colombia USA, el requisito parte desde la fibra o hilado, es decir que los países de producción de dichas materias primas deben ser  Colombia y/o Estados Unidos, sin perder de vista que también se debe verificar con detalle la normatividad porque podemos encontrar situaciones como la de los hilos elastoméricos, que deben ser exclusivamente de “Una de las Partes”, es decir de Colombia o Estados Unidos, por lo cual aquí no se permite la aplicación del concepto de De Minimis,  o también podemos ver que se permite la utilización de filamentos de nylon producidos en México, Canadá o Israel, y así sucesivamente, porque la lectura del tratado debe ser integral, precisamente para auscultar otras exigencias o flexibilidades que impactan la calificación de originario del producto de exportación, como es el caso del requisito de origen para los hilos de costura, cintas y forros visibles.

 

Situación un poco distinta ocurre con el comercio entre los países miembros de la CAN y Perú, en donde se establecen requisitos específicos de origen que exige que los hilados sean de las Partes y en algunos capítulos también se exige un valor de contenido regional dentro de la realización del proceso productivo.   

 

Como se observa en los dos casos, los países fuente de proveeduría de los hilados es diferente, mientras que con USA se circunscribe a Colombia y/o USA, y permite que los hilados de nylon sean también de México, Canadá o Israel, en la Comunidad Andina, pueden ser de cualquier parte del mundo, excepto en el comercio con Perú, impactando así los tiempos de proveeduría y los costos de adquisición.

Esto también nos indica que en la industria Textil el proceso de compras debe considerar como una especificación el país de origen de los hilados o insumos, teniendo en cuenta que el país de origen se refiere a país de producción y no solo al país de compra. 

 

Dado lo anterior, una evaluación adicional sería en relación con que tanta oferta de hilados presenta el país o la región y qué tanto debe importarse para satisfacer dichas exigencias, pues dependiendo de esto la eficiencia y el costo para atender la demanda será mayor o menor y por supuesto la puesta en evidencia de necesidades de producción local.

 

 3. El Tejido:

 

El tejido es el gran momento de la producción textil y del vestido, es entrelazar hilos de diferentes especificaciones y nacionalidades cumpliendo con las necesidades del mercado, la tecnología utilizada y el porcentaje de participación de los hilados, marcan limites importantes para la definición de la clasificación arancelaria del tejido y la aplicación de conceptos de origen como el De Minimis, es en esta etapa de la producción en donde se traduce lo definido por los diseñadores e ingenieros textiles, será la presentación del tejido y el cumplimiento de los requisitos específicos de origen del tejido teniendo en cuenta el país de producción de  las fibras e hilados.

 

El requisito de origen para un tejido se puede encontrar de la siguiente forma, tomando como ejemplo el TLC Colombia – USA, para el Capítulo 60 – Tejidos de Punto:

 

60.01   Un cambio a la partida 60.01 de cualquier otro capítulo, excepto de la partida 51.06 a 51.13, Capítulo 52, la partida 53.07 a 53.08, 53.10 a 53.11, 54.01 a 54.02, la subpartida 5403.20m 5403.33 a 5403.39, 5403.42 a la partida 54.08 o el capítulo 55.

En otras palabras, los hilados y/o fibras que indican cada uno de los capítulos y/o partidas arancelarias involucradas en el proceso de tejeduría de los tejidos de punto, deben ser originarias.

 

 

4. El Corte y la Confección:

 

Es el proceso de transformar el tejido y otros insumos en prenda de vestir, es la vinculación con el diseño de moda, que también tiene relación con las normas de origen debido a que expresan el proceso de producción de la prenda a partir del tejido y el uso de elementos tales como el hilo de costura o cintas, que como lo he dicho antes especialmente en el TLC de Colombia – USA, tienen requisito de origen.

 

Si observamos el TLC Colombia – USA, estas normas se enuncian así,

 

“6101.10 – 6101.30   Un cambio a la subpartida 6101.10 a 6101.30 de cualquier otro capítulo, excepto de la subpartida 51.06 a 51.13, 52.04 a 52.12, 53.07 a 53.08, 53.10 a 53.11, 54.01 a 54.02, la subpartida 5403.20, 5403.33 a 4303.39, 5403.42 a la partida 54.08, la partida 54.08 a 55.16 o 60.01 a 60.06, siempre que:

(a)        la mercancía sea cortada o tejida a forma, o ambos, y cosida o de otra manera ensamblada en territorio de una o más de las Partes, y

(b) cualquier material de forro visible contenido en la prenda deberá satisfacer los requisitos de la Regla de Capítulo I del Capítulo 61.”

 

Fijémonos como la norma de origen requiere que el proceso de corte y confección sea efectuado en las Partes signatarias del Tratado, pues es así cómo se incentiva la generación de empleo en dichos países miembros del acuerdo.

 

Ahora veamos ejemplos de normas que indican como algunos otros insumos también deben ser originarios, como las siguientes en el TLC Colombia – USA:

 

Capítulo 61 – Prendas y Complementos (accesorios) de Vestir, de Punto.

 

“Regla de capítulo 3: Sin perjuicio de lo establecido en la regla de capítulo 2, una mercancía de este capítulo que contenga tejidos de la subpartida 5806.20 o de la partida 60.02 será considerada originaria sólo si dichos tejidos son tanto formados a partir de hilados como acabados en el territorio de una o más de las partes.”

“Regla de capítulo 4: Sin perjuicio de lo establecido en la Regla de Capítulo 2, una mercancía de este capítulo que contenga hilo de coser de la partida 52.04 ó 54.01 será considerada originaria sólo si dicho hilo de coser es tanto formado como acabado, en el territorio de una o más de las partes.”

 

Para el caso de la regla 3, los tejidos de la subpartida 5806.20, que corresponde a cintas y/o de la partida 60.02, que corresponde a tejidos de punto con un ancho inferior o igual a 30 centímetros, o lo que se conoce como cintas, deben ser producidas en los países del acuerdo a partir de hilados también originarios.

 

La Certificación de origen:

 

Tomemos como ejemplo la definición que presenta el TLC Colombia – México:

Según el Decreto 2676 del 29 de julio de 2011, protocolo modificatorio del tratado, Anexo 8, articulo 7.02 : Declaración y certificación de origen, indica:

 

“1. Las Partes acordarán un certificado de origen que servirá para certificar que un bien que se exporte de territorio de una Parte a territorio de otra Parte califica como originario. La Comisión Administradora adoptará las modificaciones al certificado de origen, que lo somete al Grupo de Trabajo de procedimientos aduanales conforme al artículo 7-11 del Tratado

 

Si relacionamos lo que sucede en la cadena de producción Textil – Confección, y el impacto que sobre dicho proceso presenta la normatividad de origen, es el Certificado de Origen, el documento que declara que el producto de exportación cumple los requisitos de origen previstos en cada TLC y por medio del cual el importador en el país de destino se hace beneficiario de las preferencias arancelarias acordadas.

La emisión de este documento también genera la responsabilidad para el exportador de mantener la documentación que demuestre que la regla de origen se ha consolidado en cada paso de la cadena productiva en donde se requiera, lo cual es objeto de auditoría por parte de

las autoridades aduaneras, ejemplo de esto es la verificación que hizo la Aduana de Estados Unidos (CBP), entre la última semana de julio y la primera semana de agosto del presente año, cuando visitó en Bogotá y Medellín, algunos de los exportadores de prendas de Colombia a USA.

 

 

Conclusión:

 

De lo anterior podemos deducir que el aprovechamiento de los Tratados de Libre Comercio, depende de entender que las normas de origen están presentes en el proceso productivo de la Industria Textil – Confección y será la Dirección de las Empresas y/o Personas Productoras y/o Exportadoras quienes, mediante una Estrategia organizacional clara, apunten hacia los mercados internacionales teniendo en cuenta la necesidad de dar cumplimiento a la normatividad.  De esta forma se permite que los productos de exportación puedan llegar con una oferta exportable competitiva desde el punto de vista costo a los países importadores miembros de los acuerdos comerciales vigentes, aprovechando las bondades que ofrecen dichos mercados. Toda la organización exportadora deberá tener claro las exigencias de las normas de origen que permitan la colocación de los certificados de origen lo suficientemente seguros y confiables, no solo para su presentación ante las autoridades aduaneras de los países de importación, sino para mantener negocios duraderos de mediano y largo plazo, que hagan crecer la oferta y por lo tanto el empleo y las economías de la industria y del país, mediante la estructuración de procesos de diseño, producción, proveeduría  y logística, que permitan identificar el soporte suficiente del cumplimiento  de la normatividad.

 

De otra parte, se hace necesario hacer una evaluación del desempeño actual de la industria en relación con la cadena de abastecimiento de materias primas, pues dependiendo de su mayor o menor desempeño y oferta, así será  la agilidad para responder a la demanda a costos razonables  y por lo tanto el aprovechamiento de los tratados.

 

Mención importante se debe hacer en relación con el entendimiento que deben tener las empresas de servicio de comercio exterior, especialmente los Agentes de Aduana a la hora de asesorar a los exportadores en el cumplimiento de la normatividad, ellos están llamados a estar presentes de primera mano en dicho entendimiento.

 

De otra parte, el objeto de los departamentos de Comercio Exterior, se hace relevante, pues se trata de la aplicación de normas en todo el proceso productivo, es entender que con esto su función va más allá del trámite aduanero, es la asesoría a los clientes nacionales y/o internacionales, es el apoyo para que las organizaciones exportadoras comprendan la norma y la practiquen, evitando así sanciones en procesos aduaneros dentro del país o en los países importadores, ya vemos como las aduanas de estos países aplican controles para evidenciar el cumplimiento de lo reflejado en la Declaraciones y Certificaciones de Origen que acompañan cada exportación.

 

Resumen

 

El entendimiento de las normas de origen previstas en los Tratados de Libre Comercio, en la Industria Textil - Confección, prevé la aplicación de los Requisitos de Origen, que están presentes en todo el proceso productivo, desde el diseño textil y/o de moda, hasta el producto terminado, dichos requisitos al ser parte de la normatividad son de carácter legal, lo cual se demuestra cuando las organizaciones exportadoras firman una Certificación de Origen, documento que permite a los exportadores el ingreso a los países de destino de los productos beneficiándose de exenciones arancelarias que hacen que el producto sea más competitivo desde el punto de vista costo, significando con esto que el producto exportado es calificable como originario del país exportador miembro de un Tratado de Libre Comercio y que dicho cumplimiento está suficientemente soportado.

 

De otra parte, se indica que las entidades de servicio, como los Agentes de Aduana y los departamentos de  Comercio Exterior, juegan un papel muy importante para un mejor aprovechamiento de los Tratados al apoyar a la organización exportadora para aplicar de buena forma la normatividad y así promover el alcance de los mercados internacionales y los negocios de  mediano y largo plazo, fomentando el empleo y el crecimiento económico del país.

 

REFERENCIAS

 

  • G. (2010) Tributación Aduanera. Bogotá. Colombia: Legis

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

 

En medio de un ambiente marcado por discusiones sobre guerras comerciales y acciones proteccionistas por parte de varios de los protagonistas del mundo, Colombia emprende un camino estratégico y en beneficio de la industria nacional.

 

Bajo el liderazgo del presidente Iván Duque y del ministro José Manuel Restrepo, el sector comercio tiene a los empresarios y a las regiones en el centro de sus prioridades, y con ese propósito el enfoque está en aprovechar mejor los 16 acuerdos comerciales vigentes con 60 países.

 

Hoy estos representan el 85 por ciento de las exportaciones y en conjunto suman un mercado de más de 1.500 millones de consumidores a los que Colombia tiene acceso de forma preferencial, es decir con tasas arancelarias bajas, que en la gran mayoría de los casos llegan al 0 por ciento.

 

La ventaja no está solamente en mayores ganancias para los exportadores, debido a la baja carga arancelaria, sino también en que cada acuerdo es un símbolo de respeto y confianza entre los dos países que lo firman. Es una garantía para tener más y mejores negocios a largo plazo.

 

El ejemplo recurrente para ilustrar su importancia es el de comparar una vía destapada con una autopista por donde transita el comercio internacional con mayor velocidad.

 

Son múltiples los beneficios de ese tránsito fluido, como el aumento de la productividad y la innovación, el favorecimiento de la inversión extranjera, la promoción de la competitividad y el desarrollo económico. Son, en definitiva, una herramienta clave para el desarrollo productivo del país.

Y como herramientas que son, nuestro objetivo como ProColombia y en general el sector comercio está en que más empresarios las utilicen y les saquen el máximo provecho.

 

Para eso trabajamos de forma articulada bajo principios de legalidad, emprendimiento y equidad, y siguiendo una estrategia clara liderada por la cartera de Comercio para entre todos lograr la meta a 2022 de exportaciones de bienes y servicios por US$27.000 millones y de inversión extranjera directa no minero energética por US$11.000 millones.

 

Las acciones

 

Un primer paso es avanzar en una profunda identificación de la oferta exportable regional que tenga oportunidades en los países donde hay acuerdos comerciales. Para esto trabajamos muy de la mano con entidades como el Programa de Transformación Productiva.

 

También a través de las regiones con mesas sectoriales se están identificando de manera efectiva sus potencialidades específicas, de acuerdo a sus estructuras de producción particulares. Los diálogos empresariales regionales son clave, en especial para el trabajo concentrado en los temas de competitividad.

 

Estamos por eso unificando los estudios de potencialidad y articulando las herramientas de inteligencia competitiva.

 

Otros aportes del Gobierno para despejar el camino están en la simplificación de trámites y en una mayor diplomacia sanitaria, en los que ya hay resultados positivos.

 

Apuntarle a avances logísticos es una forma para promover y facilitar el intercambio entre empresas colombianas y extranjeras. Para aumentar el número de empresas exportadoras se trabaja en ser más efectivos a la hora de reducir trámites para permitir la liberalización de la economía y la dinamización de los potenciales intercambios comerciales.

 

El Ministerio ya dio un paso adelante con la Mesa Permanente de Facilitación del Comercio Exterior, plataforma en la que convergen representantes del sector público y el sector privado para discutir los principales obstáculos y las formas más rápidas de solucionarlos.

 

Lo que vemos desde el Gobierno es un gran potencial para aprovechar el talento colombiano de cara a las exportaciones, y en especial a los mercados con acuerdos comerciales.

 

Economía naranja

 

Uno de los estandartes del Gobierno del presidente Iván Duque es precisamente la economía naranja, que combina una serie de sectores como la cultura, la propiedad intelectual, artes visuales, artes escénicas, medios audiovisuales, el patrimonio ancestral y las creaciones funcionales y la arquitectura.

 

La relevancia de esta industria radica en que en su núcleo se encuentran las ideas y la creatividad, las cuales se han configurado como elementos primordiales para el futuro del país, y son inagotables. Colombia tiene mucho talento y ya es hora de exportarlo más.

 

Tenemos una gran ventaja: de acuerdo con el reporte anual del Global Innovation Index, de 126 países, Colombia es el número 41 en exportación de servicios culturales y creativos.

 

Los TLC son clave para fomentar la internacionalización de nuestros productores de cultura y creatividad, y facilitar la profundización de Colombia en las dinámicas económicas a nivel global a través de aquello que es intangible, pero supremamente valioso: el talento. 

 

Desde ProColombia estamos encaminados al diseño e implementación de estrategias efectivas a corto, largo y mediano plazo, para impulsar la economía de las industrias creativas, para impulsar a nuestros artistas, diseñadores, productores, músicos, actores, dramaturgos, a todos nuestros generadores de contenido cultural.

 

El talento humano en Colombia es un activo que debe ser correctamente explotado, puesto que es el camino más prometedor para alejarnos de la dependencia de las exportaciones minero-energéticas.

 

A través de la Bolsa de Valores de Colombia, por ejemplo, se espera impactar a diversas empresas y organizaciones que este sector, a partir de los Bonos Naranjas, estimados entre $300.000 y $400.000 millones de pesos.

 

La llegada de Amazon al país es solo una muestra del alcance de los beneficios de la inversión extranjera en Colombia en servicios de TI. La compañía de comercio electrónico tiene planeado generar 600 empleos en Bogotá. Este es el tipo de inversión que buscamos traer de mercados con los que haya un acuerdo o un tratado de libre comercio vigente.

 

Análisis de algunos acuerdos comerciales

Exportaciones. Fuente Dane

 

Estados Unidos

 

Este Tratado de Libre Comercio, con seis años de vigencia, ha servido para promover la inversión extranjera en Colombia y propulsar el desarrollo económico entre ambos países.

 

Entre 2012 y el 2017, un total de 1.534 nuevas empresas exportaron bienes no minero energéticos por un valor de US$1.207 millones. Sin este acuerdo, el país habría exportado US$2.533 millones menos en los últimos seis años, es decir, las exportaciones no se habrían incrementado en una razón de US$447 millones al año.

 

Los subsectores con mayor protagonismo en cuanto a número de empresas nuevas fueron: confecciones (representando 23,3% del total), flores frescas (12,8%), café (3,8%), manufacturas de cuero (3,8%) y calzado (3,2%). De la totalidad de estas empresas, el 99,6% son mipymes y exportaron productos consolidados como flores frescas, confecciones, café y semillas y frutos oleaginosos.

 

En cuanto a productos nuevos un total de 462 se han exportado en el periodo analizado. Algunos de estos productos fueron farmacéuticos, artículos para el hogar, productos químicos orgánicos y textiles.

 

De igual forma, el sector agrícola ha demostrado un crecimiento. Las frutas frescas, por ejemplo, tienen un inmenso potencial, al igual que el cacao y los productos de panadería.

 

Las industrias 4.0 siguen siendo una de las prioridades. Nuestro mundo cambia constantemente y los efectos disruptivos de la Cuarta Revolución son innegables, pero Colombia no se ha quedado atrás. Las industrias inteligentes deben potencializarse, ya se han visto grandes resultados en las exportaciones de desarrollo de software, videojuegos y aplicaciones móviles, por ejemplo. Hay que seguir apostándole a la internacionalización de sectores que se nutren del talento, el conocimiento y la creatividad, nuestros mejores activos, puesto que hay oportunidades tangibles en el mercado internacional.

 

Estados Unidos, por ejemplo, tiene el mayor mercado audiovisual del mundo con ingresos anuales por US$9.800 millones.  Su población hispana es grande y cada vez hay mayor demanda de programas hablados en español. Colombia puede explotar esta necesidad.

 

El TLC ha sido un garante para la llegada de inversión y ha contribuido en el afianzamiento de las relaciones bilaterales. Entre 2012 y el primer semestre de 2018, los flujos de inversión de Estados Unidos en Colombia, según el Banco de la República, registran montos por US$15.321 millones, posicionando a este mercado como el mayor inversor del mundo en Colombia.

 

Hoy, más de 440 compañías de Estados Unidos operan en territorio colombiano, lo que demuestra las sólidas relaciones de comercio, amistad y cooperación que unen los dos países.

 

Firmas como IBM, Amazon, Schlumberger, Avon, Goodyear, J&J, General Motors, P&G, Hilton, 3M, Brinks, Cisco, Dupont, EY, General Electric, Cargill, PWC, Abbott, Pfizer, Pepsico, Medtronic, AT&T, Oracle, Sonoco, Avon, Colgate, Clorox, DHL, Accenture, Fedex, Cargill, Dow Chemical, son algunas de las compañías estadounidenses con presencia en Colombia.

 

Existen además más de 170 compañías norteamericanas, en su mayoría de los Estados Unidos, que le han manifestado a ProColombia interés de invertir en Colombia, y entre estas hay anclas que generan alianzas estratégicas y posibilitan crecimiento de la industria local y mayor generación de empleos.

 

El TLC ha mostrado casos de éxito de empresas beneficiadas. Una de ellas es Pezco, una empresa de capital colombiano que opera desde Estados Unidos y comercializa tilapia. El modelo de negocio de Luis Ignacio Libreros, CEO de la compañía, garantiza que la tilapia cuente con trazabilidad desde la granja hasta la boca. La empresa en Colombia tiene cuatro clústeres para la exportación de tilapia y trucha, productos que gracias al TLC son más competitivos. El compromiso con el desarrollo social es visible en esta empresa, puesto que, en apoyo con ProColombia, trabajan con la comunidad Misak del Cauca en un proyecto de mentoría para que los indígenas puedan exportar trucha a Estados Unidos. 

 

En el sector de Sistema Moda está la empresa antioqueña Agua Bendita, la cual es una de las más reconocidas en los mercados internacionales por sus diseños únicos de vestidos de baño, hechos a mano por mujeres cabeza de hogar. Luego de 14 años de constitución, la compañía tiene presencia en más de 40 países y ha sido exitosa en su internacionalización por estudiar detalladamente los mercados a donde quiere empezar a exportar el diseño único hecho en Colombia. Según su gerente general, Alejandro Ceballos, la empresa se ha beneficiado con los acuerdos comerciales que ha firmado Colombia. “Con Estados Unidos sin duda que es nuestro principal destino de exportación, pero también México, Canadá, Europa, Turquía, innumerables países hoy a los que podemos llegar con preferencias si nos comparamos con otros exportadores de vestidos de baño”.

 

Sectores no mineros de exportación

– Fuente Dane

 

Unión Europea

 

El Acuerdo Comercial entre Colombia y la Unión Europea entró en vigencia en 2013 y desde entonces el valor de las exportaciones no mineras ha incrementado sustancialmente, casi US$28 millones cada mes. 

 

Antes del Acuerdo, las exportaciones llegaban a US$163 millones mensuales aproximadamente, mientras que actualmente este valor fluctúa alrededor de US$191 millones.

 

De no haberse firmado y puesto en marcha, Colombia habría exportado en promedio US$1.501 millones menos en los últimos cinco años y las exportaciones no se habrían incrementado en una razón de US$340 millones al año.

 

Además, hubo un impacto importante en el crecimiento e internacionalización de empresas colombianas, especialmente en los sectores de Agroindustria y Sistema Moda. Fueron 858 nuevas empresas que exportaron bienes no minero energéticos a los países de la Unión Europea, por un valor total de US$551,4 millones, siendo la mayoría de Antioquia y Bogotá, principalmente de estas dos cadenas productivas. Aquí, al igual que en Estados Unidos, el subsector de confecciones contó con el mayor número de nuevas empresas con el 13,8%, seguido de empresas exportadoras frutas frescas con el 9,6%, y el café, con el 7,3%.

 

Frutireyes es una empresa que exporta frutas colombianas y trabaja con 100 agricultores nacionales hace 18 años, se ha visto beneficiada por este acuerdo, puesto que sus principales mercados son Estados Unidos y países de la Unión Europea como Holanda, Reino Unido, España y Francia. “Uno de los atractivos de Colombia es la disponibilidad de frutas durante todo el año, además los sabores de las frutas exóticas como la gulupa, porque en África se produce pero el sabor y la textura de la colombiana es diferente. En el mundo reconocen que la uchuva es de origen de los Andes, pero Colombia es el primer productor, por eso si un cliente busca volumen pueden recurrir a nosotros”, dijo Andrea Tapias, representante de la compañía. El apoyo de ProColombia ha sido clave para la internacionalización de la empresa. “Desde hace ocho años trabajamos con ProColombia en desarrollo de producto, investigación de mercados y participación en ferias comerciales”, cuenta el empresario.

 

Sectores no mineros de exportación
– Fuente Dane

 

Canadá

 

Desde el TLC entre Colombia y Canadá, que cobró vigencia en e2011, 404 nuevas empresas han exportado al país norteamericano.

 

De los 260 nuevos productos comercializados desde la implementación del acuerdo, en lo que va de este año, han tenido protagonismo los artículos del hogar, como pañuelos y toallas desmaquillantes; los pescados frescos y congelados, especialmente la trucha; las frutas procesadas y frescas, como la guanábana y el aguacate.

 

En el flujo de intercambios comerciales entre estos países, resalta el caso de la empresa Lök, comercializadores de cacao colombiano de alta calidad, logró irrumpir en el mercado canadiense, al igual que la empresa vallecaucana Olmué, la cual empezó a exportar sus productos en el 2012 a Estados Unidos y Canadá. A final del 2015 el volumen de sus exportaciones fue de 2.136 toneladas; la fruta que transforman proviene del Valle del Cauca, el Eje Cafetero, y la zona de Urabá.

 

Sectores no mineros de exportación
– Fuente Dane

 

 

Corea del Sur

 

Desde el 2016, casi la totalidad de la oferta exportable del país entra sin aranceles a Corea del Sur. El TLC con el país asiático, uno de los más recientes para Colombia, presenta una gran oportunidad para la comercialización de frutas procesadas.

 

La oferta exportable, según cifras del 2017, está enfocada principalmente en el café, seguido de la metalurgia. Las exportaciones no minero-energéticas representaron 201 millones de dólares.

 

En un mediano plazo, se trabajará para diversificar esta oferta a través de productos como activewear, underwear, bebidas alcohólicas y confitería; la estrategia a largo plazo, proyectada para el 2022, incluye frutas frescas, autopartes, ingredientes naturales para cosméticos, confecciones, autopartes y carnes de res y cerdo.

 

Sólo del 2016 al 2017, las exportaciones de flores crecieron en un millón de dólares, llegando a significar US$3,8 Millones. Colombia se consolida en Corea del Sur como el primer exportador de hortensias y claveles.

 

Sectores no mineros de exportación
– Fuente Dane

 

 

 

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